Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Ni uno menos

Título: Ni uno menos

Dirección: Zhang Yimou

Interpretación: Wei Minzhi, Zhang Huike, Tian Zhenda, Gao Enman

China. 1999

 

 

 

 

 

-“¿Porqué tienes que encontrarlo? ¿Porqué tiene que volver a la escuela?”

-“He comprobado que la maestra no cuida las tizas como el profesor Gao, el profesor Gao dice que el colegio no tiene dinero para comprar muchas tizas”.

 

 

Premio a la tozudez.

 

Hay tantas enseñanzas en la vida real que el colegio termina pareciendo algo muy secundario en esta película, aunque el fin último de la misma sea el de alertar sobre los problemas de escolarización en China. De una sencillez abrumadora, enternecedora y conmovedora, la historia que nos presenta Yimou es la de una maestra sustituta que apenas es una niña también y no tiene casi nada que enseñar, pero los problemas reales de la vida que le surgen servirán de conducto para que todos los niños aprendan matemáticas (¿Cuántas horas trabajar para sacar un billete de autobús?) a escribir (con tizas de colores) a compartir (genial escena la de las dos coca-colas) a cuidar el material (y no pisar las tizas) y sobre todo a perseguir un sueño, a ser tremendamente tozudos hasta conseguir los objetivos que uno se marca, la gran enseñanza del filme, el tesón y la entrega, recompensadas con un final que deja un buen sabor de boca (quizás demasiado edulcorado). Pero a lo largo de la película, mientras la maestra vive sus aventuras entre la aldea rural y la ciudad, mientras todo se desarrolla con una normalidad exquisita, se ven las muestras de pobreza de China, los niños obligados, a trabajar, los déficits de la educación pública, la inflación de los precios, los problemas de transporte… dejando de una forma subyacente una realidad social mucho menos agradable que lo que muestra el filme.

La naturalidad con la que se desarrolla todo tiene mucho que ver con las actuaciones de actores no profesionales en su mayoría, niños que se interpretan a sí mismos y que realizan un papel delicioso, el preocupado alcalde (que era alcalde de verdad cuando se rodó el filme) y la magnífica interpretación de la joven protagonista, el realismo que consigue la cinta con ello es certero, disparado directamente al corazón del espectador.

Un tanto imprecisa en el ritmo, la película tiene en torno a cuatro partes diferenciadas en las que las dos centrales son las mejores, todo un prodigio de lucha y ternura, que no se corresponden con el ritmo de las otras dos partes, aunque desde luego ni agota ni aburre.

En lo técnico no sobresale mucho de una forma consciente para no romper con la naturalidad del filme aunque si destacan algunas escenas rodadas con cámara oculta que son verdaderamente reales (no ficción) y el momento más emotivo de la película, el de la joven protagonista en primer plano hablando en televisión. Una película para enamorarte por un día y para que los más sensibleros puedan llorar y henchir sus corazones.

 Nota: 8

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