Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Los falsificadores

Título: Los falsificadores

Dirección: Stefan Ruzowitzky

Interpretación: Karl Markovics, August Diehl, Devid Striesow, Martin Brambach

Austria. 2007

 

 

 

 

 

-“¿Ganar dinero haciendo arte?, ganar dinero hacienda dinero es el camino más directo”.

-“Los judíos: engañar y falsificar es lo vuestro, hay que escarbar sólo un poquito en esa fachada burguesa”.

 

Falso campo de concentración.

 

No es una película más sobre el holocausto, no emociona, ni te muestra el horror y el salvajismo nazi, ni si quiera ahonda demasiado en los dilemas morales que planteaba la segunda guerra mundial… es, como digo, diferente. Y es que Ruzowitzky no trata de aturdirnos con judíos desnutridos, niños masacrados o música tierna y lacrimógena. Todo ello está, pero al otro lado de una pequeña valla de madera, por que lo que nos muestra la película es la vida de una serie de presos judíos que por su especial dedicación a un trabajo tan importante para el régimen como el de falsificar dinero para intentar hundir las economías de los aliados, viven en unas condiciones ‘dignas’ aunque también con algunas precariedades. En esta jaula de cristal dentro de un campo de concentración, nos liberamos de los tópicos de las películas sobre el holocausto y nos limitamos a ver una simple historia, bastante interesante de por si, con su ritmo narrativo, sus incógnitas y su trama propia, alejada de lo que ocurre al otro lado, aunque su olor esté presente en todo momento. Pero puesta esta apuesta en pie, lo que queda es también una película sin alma, que no desgarra ni emociona, que simplemente pasa y entretiene, sin dejar un latido para macerar el drama para ponerse en la piel más cruda de los protagonistas. Quizás sea uno de los fallos comunes de todas las películas basadas en hechos reales, que para no perder la verosimilitud que debe tener esa marca, antepone los hechos a las emociones, algo que también se deja ver en el plano técnico donde no hay espacio para la innovación o la experimentación y donde los planos son cómodos y naturalistas, sin más misión que desarrollar el guión que se unta sobre el celuloide, interesante pero cobarde y encajado en márgenes estrechos.

Sobria, respetuosa con los cánones estéticos y con una historia demasiado cocinada al menos plantea situaciones comprometidas para los personajes, dilemas y sacrificios que si rasgan superficialmente las conciencias de los espectadores.

 Nota: 6

 

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