Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Hiroshima mon amour

Título: Hiroshima Mon Amour.

Dirección: Alain Resnais

Interpretes: Emmanuelle Riva, Eiji Okada.

Francia. 1959.

 

 

 

 

 

 

 

-“Algún día cuando te haya olvidado y cuando todavía se repitan historias como esta, te recordaré como el olvido del amor mismo”.

-“Como iba a sospechar que tú estabas tallado a la medida de mi propio cuerpo”.

-“Sólo pude encontrar semejanzas entre ese cuerpo muerto y el mío”.

-“En eso me fijè en ti, en tu forma de ser fea, y en la manera en la que te aburres, te aburres de una forma que hace que los hombres quieran conocerte”.

-“Me gustó la sangre desde que probé la tuya”.

 

 

 

Susurros de horror para amar.

 

Profundamente poética, inclasificable, rara avis sobre el amor y la muerte, Resnais nos trae en este trabajo la más desbordante pasión jamás vivida en una película, un brutal golpe de amor que nace allá donde una vez el horror y la muerte se hizo más patente que en ningún otro lugar en el mundo. 200.000 muertos en nueve segundos significan Hiroshima y sólo allí puede reencarnarse la historia de amor y pasión más sangrante, la que te recorre a flor de piel (¿Hay alguna metáfora mejor para el eros y el tánatos?). En efecto, la sensibilidad de Hiroshima Mon Amour, no es acta para todos los públicos, de hecho estará al alcance de muy pocos el comprender y sobre todo el sentir de esa película hecha de diálogos principalmente, unos diálogos escritos por Marguerite Duras y que te atraviesan al ritmo del afilado celuloide. Los diálogos íntimos de la pareja, los pensamientos que jamás llegan a decir pero que comprenden y que el espectador escucha, los juegos de espejo, la sombra de una fotografía gris, los reveladores gritos que rompen la candidez total de la película, la forma inevitable de amar sufriendo, todo hace de esta película un algo más que comprender y devorar.

Pero no sólo de amor vive el hombre. Hiroshima Mone Amour también recoge una poderosa crítica antibelicista centrada especialmente al comienzo de la película cuando los dos personajes que se conocen en la cama comienzan a susurrarse lo que pasó en Hiroshima y sus consecuencias con imágenes reales de documentales horrendas, mientras ellos se acarician como telón de fondo, todo ello durante más de 14 minutos, porque solo veremos la cara de los protagonistas después de esto. La historia densa, emotiva y con una metáfora muy especial, también refleja una reflexión acerca de la memoria y del olvido y de la importancia que tiene para sus personajes. La palabra convertida en pilar, en poesía tal vez demasiado artificial para una película (¿a quién le importa cuando ya caes rendido?) es la fuerza de una película que desde luego no puede dejar indiferente.

 Nota: 9

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