Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Celebración

Título: Celebración

Dirección: Thomas Vinterberg

Interpretación: Henning Moritzen, Ulrich Thomsen, Paprika Steen, Trine Dyrlhom

Dinamarca.1998

 

 

 

 

 

-“Brindo por el asesino de mi hermana, por un criminal”

-“Decía mamá que en 1974 viste como la polla dura de mi padre se restregaba contra mi pelo”.

 

Tiene esta película una furia interna, una corrosiva visión de los convencionalismos que destroza toda esperanza, una fuerza brutal. Thomas Vinterberg estrenó el movimiento Dogma con este filme apabullante, de un guión hambriento de destrozar conciencias y de buscar culpables y es que bajo el prisma de lo que debiera ser una historia sencillísima (en realidad lo es, lo que no lo es son las tensiones que provocan los diálogos) hay unos giros de guión que hieren como puñaladas que dejan el resto de la película en suspense, con la total convicción de que es imposible predecir que va a pasar a continuación y lo mejor, sin necesidad de grandes escenarios (una de las condiciones del movimiento Dogma) prácticamente toda la película gira alrededor de una mesa y sus comensales. Antes de ver está película parecía imposible ver tanta violencia en las palabras, tantas tensiones acumuladas sin resolver, y es que sin sangre, sin muertes ni explosiones, uno tiene la sensación de haber visto una película extremadamente violenta en todo su esplendor, sólo que las hostias son psicológicas y de ellas cuesta trabajo recuperarse. Para conseguir este demoledor efecto hacen falta dos premisas fundamentales, unos diálogos magistralmente escritos, con una acidez extrema y una ejecución interpretativa impecable, ambos se cumplen en esta película. El guión para ser sinceros, pierde muchos detalles por el camino, no cierra algunas tramas secundarias, olvida a algunos personajes y tienes que hacer un esfuerzo por creerte algunas situaciones, pero la fuerza narrativa de la trama principal es tan brutal y descorazonadora, que pasa como un elemento nimio aunque fallido. Le faltan también algunas de las cosas que el movimiento Dogma repudia de por sí, la música por ejemplo, que podría haber aportado más a algunas escenas, o algún juego más de iluminación (obligado por acuerdo a ser natural), pero aún así, que las ganas de innovar que se tuvieron en este primer filme del Dogma, han conseguido un efecto estupendo, con una cinta que trata la hipocresía, la pederastia, el racismo, la sumisión, el poder, la soledad, el suicidio, la infidelidad, el alcoholismo, la masonería, el aburgesamiento… todo un cocktail de pasiones que estallan en la celebración de un cumpleaños, junto a canapés y copas de vino y que aturden a golpe de reproches y trapos sucios.

 Nota: 8

 

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